Experiencia
Treinta años de oficio, y una sola vocación: hacer que la tecnología responda.
Empezamos cuando la voz viajaba por cobre y las facturas se imprimían de noche.
Centrales Ericsson AXE donde cada llamada debía enrutarse, facturarse y registrarse.
Sistemas de provisión que vinculaban suscriptores a servicios, servicios a redes, redes a facturas.
Millones de configuraciones. Miles de cambios diarios. Todo debía cuadrar.
Después vinieron los portales web donde los clientes autogestionaban lo que antes hacía la central automáticamente.
Sistemas CRM que recordaban cada interacción, cada queja, cada actualización.
Recorridos de usuario de extremo a extremo bajo alto tráfico — picos estacionales, campañas, oleadas de Black Friday.
Construimos libros contables y pasarelas de pago móvil.
Sistemas de pago que gestionan transacciones en tiempo real donde la tolerancia a fallos debe ser absoluta.
Backends de programas de televisión transmitiendo contenido en vivo, lobbies multijugador sincronizando el estado del juego entre plataformas.
Luego llegaron los mundos virtuales y aumentados. Museos digitales donde la historia respira a través del código.
Sistemas de seguros con motores de reglas que evalúan riesgos y fijan precios de pólizas.
Plataformas de aprendizaje que rastrean progresión, califican exámenes, emiten certificados.
Legal-tech — gestión documental, búsqueda en jurisprudencia, seguimiento de tiempo para bufetes.
Y luego los modelos de lenguaje cambiaron el juego.
Construimos sistemas de IA antes de que se convirtiera en jerga de marketing. Aprendizaje automático desde 2016. Modelos de lenguaje grandes desde que demostraron ser más que experimentos.
Arquitecturas RAG extrayendo de bases de conocimiento propietarias. Pipelines controlados para texto, patrón, estructura.
Flujos de diseño donde la IA sugiere y los humanos deciden. Sistemas de desarrollo donde los modelos generan y los ingenieros verifican.
80% más rápido. 100% responsable. Cero alucinaciones en producción.
Todo lo que debe comunicarse: frontend, backend, middleware, bases de datos, brokers de mensajes, sistemas en tiempo real.
Todo lo que debe funcionar cuando llega la carga.
Hemos seguido la tecnología como otros siguen el clima:
del cobre a la fibra, de teléfonos de disco a WebRTC, de monolitos a microservicios, de servidores a serverless, de reglas a aprendizaje.
Del código a la arquitectura. De la arquitectura a la filosofía.
No acumulamos tecnologías como trofeos.
Las llevamos como herramientas, cada una moldeada por los proyectos que la exigieron.
La experiencia no es pasado: es la brújula con la que orientamos el futuro.